Y del arte nació el amor
Nublado y lluvioso como cada día de mi vida; el cielo llora y los edificios en blanco y negro se alzan majestuosos haciéndome menos; los árboles se movían al unísono en cantos tristes con el viento; la vida no era más que la rutina del silencio de ayer.
Caminando vagaba por los rincones vacíos de mi corazón encerrado en una jaula de horrores mezclados con rencor; la gente me miraba con odio, repugnancia y rechazo; yo, no, yo, sí, tal vez, nunca me di el tiempo para pensar lo que los buitres superficiales pensaban de mí. Al llegar a mi espacio; aquél árbol a mitad del país de mis fantasías frente al lago de espejo; llegué tarde, alguien ocupaba mi lugar secreto en el parque; me llene de mariposas difusas y extrañas, no sabía si estaba triste o enojada; ¿dónde escribiría ahora mis poemas?.
Su cabello era largo hasta los hombros y tenía un fleco que tapaba su nevado rostro de porcelana; sus locos labios de movimientos delicados que recitaban al silencio; delgado; de negro; él, sí, él, era él.
Mis dibujos, sí, chicos en blanco y negro, animales de oscuridad; él, era él; uno de ellos, uno de mis dibujos; era un sueño, espléndido; encantador.
Se volteó; mirarme resultó asombro en sus labios; la pluma, se calló; el eco traspaso nuestros silencios; el cielo se nublo aún más.
- Paerdoname - el acento inglés bailaba en su voz, y yo no pude más que mirarlo; se fue, flotando en sus botas blancas; no tuve palabras y me senté; su pluma...¡su pluma!, él dejó su pluma. Elegante, hermosa, gótica; el diseño era excepcional; no hacía más que incitar a pensar en el dueño; ¿dónde? ¿dónde estas?.
Semanas pasaron; la dichosa pluma vivía en cada ropa que usaba; siempre en las bolsas de mis camisas; las de mi pantalón; en mis chamarras; alucinaba a la pluma, pero no a ella, sino al que estaba detrás de; pero ni pasó a más que un día para que el destino hiciera su revelación.
La vista hacía abajo; ¡pum! Caí al suelo; frió y acogedor; mi libreta, mi pluma solidarios. Cuando abrí los ojos todo sucedió; su libreta abierta; dibujos de mí; mis expresiones vacías y dolorosas plasmadas en papel; de nuevo me pidió disculpas; como si fuera todo lo que podía hacer. Iba a fugarse como las estrellas lo hacen al alba, pero lo detuve, y le pedí; le rogué; no partió, y nos quedamos frente al lago del espejo; en el árbol del país de mis fantasías; pensamientos; compartimos todo; el blanco del silencio; el negro del dolor; lo abstracto del corazón; los poemas de la razón; las canciones del trazo de un lápiz; y del arte nació el amor.
por ZOMBIE©

